25 mayo 2011

Tres poetisas

El día de lo hoy se lo dedico a tres grandes poetisas, que en apariencia no tienen nada que ver, pero lo tienen todo, una perteneciente a la Antigüedad Clásica, otra al Romanticismo, y la otra que es contemporánea. Una nació en Grecia en torno al 600 a.C, otra española, nacida en Galicia en el año 1837 y la tercera nació en Nicaragua en 1948, una de las mejores poetas actuales.
Os hablo de Safo, Rosalía de Castro y Giaconda Belli. Tres nombres, que muy a mi pesar, pocos conocen. Tuve que hacer un bachillerato de humanidades para oir, al fin, el nombre de Safo y recuerdo que algún curso de mi vida mencionaron a Rosalía de Castro. Tres mujeres que dedicaron su vida a la belleza, al amor, a la expresión de los sentimientos...

No puedo evitar volver a reflexionar sobre esto:
Realmente pienso, que si los jóvenes de hoy en día viven en la incultura, no es culpa directa de ellos mismo.
Cambian asignaturas como Cultura Clásica, Latín, Literatura Universal o Literatura española por asignaturas tales como, Educación a la ciudadanía, Tecnología, Plástica o Música. No le quito peso a las últimas, pero luego se preguntan porqué España en el ranking mundial  de calidad de sistema educativo está en el numero 107 de 139 países evaluados, porqué los jóvenes terminan una carrera con graves faltas de ortografía, con problemas de expresión, porqué lo último que harían sería visitar un museo, ver una exposición, interesarse por el mundo actual, escuchar un debate, leer un libro, porqué no saben la historia de su propio país y apenas saben nada de geografía. Sinceramente, algo está fallando. Por ello, pongo mi empeño cada día en demostrar a la gente de mi edad, a mi generación, que la cultura sirve para algo. Después de este pequeño inciso, os dejo con estas tres grandes poetisas, porque la poesía nunca deja ser actual.


Safo (a la que Platón llamaba la décima musa) - La pasión



Un igual a los dioses me parece
el hombre aquel que frente a ti se sienta,
de cerca y cuando dulcemente hablas
te escucha, y cuando ríes
seductora. Esto -no hay duda- hace
mi corazón volcar dentro del pecho.
Miro hacia ti un instante y de mi voz
ni un hilo ya me acude,
la lengua queda inerte y un sutil
fuego bajo la piel fluye ligero,
y con mis ojos nada alcanzo a ver
y zumban mis oídos;
me desborda el sudor, toda me invade
un temblor, y más pálida me vuelvo
que la hierba. No falta -me parece-
mucho para estar muerta.

Rosalía de Castro (Del libro "En las Orillas del Sar")
[...]¡Jamás! ¿Es verdad que todo
para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.
Tú te fuiste por siempre; mas mi alma
te espera aún con amorosa afán,
y vendrás o iré yo, bien de mi vida,
allí donde nos hemos de encontrar.
Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
que no morirá jamás,
y que Dios, por que es justo y porque es bueno,
a desunir ya nunca volverá.
En el cielo, en la tierra, en lo insondable
yo te hallaré y me hallarás.
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.
Mas… es verdad, ha partido,
para nunca más tornar.
Nada hay eterno para el hombre, huésped
de un día en este mundo terrenal,
en donde nace, vive y al fin muere,
cual todo nace, vive y muere acá
Giaconda Belli- Ir dejando en jirones la piel en el amor

Que difícil escalar las interrogantes,
ir dejando en jirones la piel en el amor,
sentirte cada día más sola y arrinconada
mientras el mundo se va volviendo como un embudo
con un solo camino recto y sin torceduras
y vas caminado a empellones
sentándote a llorar en las piedras,
alimentándote de hierbas
o amaneciendo a veces bajo un sol esplendoroso
con nubes regordetas que te hacen sonreír sin amargura
como un niño

Quiero la mano que me empuje hacia delante
porque esta confusión me vuela de un lado a otro
me ennegrece y está poniendo arrugas en mi frente.

Ya no soy más la que reía ante la tristeza
la que ahuyentaba con el palmotear de la mano.
Ahora la tristeza ha hecho nido,
se ha venido a posar entre mis ramas
y estoy como un sauce llorón,
tendida y doblada
acariciando apenas
la tierra
con mis lágrimas


Me resulta muy difícil elegir un sólo poema de cada una, aun así, os invito a leer más sobre ellas y disfrutar con su poesía, no os defraudarán,...y a todos aquellos que como yo le rinden tributo y admiración, les invito a compartir conmigo la lectura de sus poemas. Que pasen un buen día y tengan una grata lectura.

24 mayo 2011

"Oh Musas, oh altos genios, ayudadme"
(Comienzo este blog invocando a las musas, al igual que hicieron ya grandes como Homero, Virgilio, Dante, o Shakespeare, en busca de ayuda ante esta empresa que me propongo realizar)

Bienvenidos todos a mi pequeño espacio dedicado a todo aquello a lo que, siento, el mundo actual dedica apenas tiempo: el arte, la literatura, la poesía, la historia, la filosofía, la belleza, el pensamiento, la educación, la cultura...
Invito a apreciar conmigo una obra de arte, a entusiasmarse con un libro, a emocionarse con un poema, a indignarse ante la decadencia del interés por la filosofía, por la historia, por todo aquello que tanto nos aporta, que nos forma como seres humanos, humanos humanizados, y que poco a poco...tiene menos peso. Y lo dice una joven de 17 años, con apenas experiencia quizá, pero que siente la impotencia de como su generación se forma en la apatía y la ignorancia, en un sistema educativo que debería llamarse tan sólo sistema, sin educativo, en un mundo en el que las letras, las humanidades...tienen un futuro incierto, lo dice una joven que ve como las aulas de Historia, de Arte, de Filosofía, de Filologías, etc, se quedan paulatinamente vacías, que se siente morir en una sociedad deshumanizada, donde lo único que importa es todo aquello que dé resultados inmediatos. 

Tengo la esperanza, la humilde esperanza, de estar terriblemente equivocada.

No encuentro mejor manera de comenzar que deleitándonos con un discurso de Lorca que no viene si no a tratar mi presentación, pero él con palabras más acertadas y expresándolo mucho mejor de como yo pudiera hacerlo jamás.

Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo. Septiembre 1931

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan, que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.